¿QUÉ ES UNA SEPSIS?

La sepsis es una afección potencialmente mortal que ocurre cuando el cuerpo responde de forma incorrecta a una infección. Normalmente, nuestro sistema inmunológico combate las infecciones, pero a veces ataca a los órganos y tejidos de nuestro propio cuerpo. Sin un tratamiento rápido y adecuado puede causar daños en los tejidos, provocar un fallo multiorgánico e incluso la muerte. La tasa de mortalidad es del 10 %, aumentando hasta el 40 % cuando se produce un shock séptico.

La sepsis no es una enfermedad sino una suma de complicaciones. El cuerpo sufre una sepsis cuando el sistema inmune actúa de forma más agresiva de lo necesario contra una infección. Si, además, se produce una hipotensión arterial, es decir, una caída importante de la tensión, estamos ante un shock séptico, el tipo de sepsis más grave.

Los síntomas de la sepsis no son específicos, por lo que inicialmente se pueden confundir con una gripe, una gastroenteritis o una infección pulmonar. Dependiendo de la persona, se pueden dar unos síntomas u otros, siendo diferentes entre adultos, niños o ancianos.

El primer paso es la administración precoz de antibióticos adecuados, pues no existe un único medicamento para tratar la sepsis. El tratamiento se administra en función de la gravedad y su objetivo es detener y revertir el proceso.